DE LA ALEGRÍA A LA TRISTEZA Antoni Solís Martínez

Era una noche tranquila y estábamos sentados juntos en el sofá mi abuelo, mi padre y yo, preparados para ver «el clásico» Barcelona-Real Madrid, pero en ese momento mi abuelo cerró los ojos con una gran sonrisa. Siempre dejamos un hueco en el sofá cuando vemos «el clásico».

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