EL JUGADOR INVISIBLE José Manuel Magraner Herreros

No había nadie en el parque, lo cual desinfló las expectativas de una tarde de fútbol de Pablo. Cabizbajo se dio la vuelta con intención de volver a casa, pero como un soplo de aire fresco en una tarde de verano su abuelo le detuvo.

– Yo seré el portero.

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