PENSAMIENTOS DE LA EDAD Rebeca Martínez Ortega

Cuando Elías, un hombre de unos 50 años, salió exhausto del trabajo, vio a unos niños jugando en un parque. «¡Qué suerte!» pensó. «Los niños se pasan el día divirtiéndose sin responsabilidades. ¡Quién pudiera volver a ser un niño!». Mientras pensaba esto, los niños comentaban qué querían ser de mayores.

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